Tu voz tiene el
dulzor del buen querer,
Mezcla de risa
pícara y hablar candoroso
Que acalla el
sinsentido de mis palabras,
Piedras devenidas
en murallas.
Tus pasos acortan
la distancia
Entre mis miedos
y tus certezas
Y marcan un único
camino
entre tu deseo y
el mío.
Tus caricias
alimentan mi piel
y mis ansias
despiertan al roce de tus labios.
Tu mirada no se
queda en lo evidente
Y con certera
dirección se posa en mi interior.
Sentir que
destrona a la tan segura razón,
Temo pero no
dudo, callo pero arriesgo.